Medir para aprender sin convertir la vida en números
Las métricas orientan, pero nunca sustituyen el sentir de la persona. Por eso se combinan datos objetivos y relatos subjetivos, buscando tendencias que inspiren decisiones posibles. Se analizan mejoras pequeñas, recaídas y aprendizajes. Con retroalimentación honesta, se ajustan programas, horarios, menús y actividades. La intención es cultivar autonomía, no dependencia, y sostener el bienestar cuando se apagan las cámaras y termina el retiro.